You know, Mr Strange, you really should try to rid yourself of the habit of wishing for things. It is a dangerous thing in a magician! (Clarke, S. Jonathan Strange & Mr Norrell. p. 991. Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte: Bloomsbury, 2005).
Una tarde de conversaciones amenas en la casa de mi amigo Casey, cuando estábamos hablando sobre libros y poesía, él me dijo que Jonathan Strange & Mr Norrell sería un libro que definitivamente él veía como uno que me agradaría bastante. No dijo porqué, pero desde que lo dijo conjeturé que se trataría de temas relacionados con la magia, dado que siento que Casey tiene la impresión de que no hago otra cosa mas que pensar en la magia. Quedé muy intrigado, así que lo compré y lo leí. En efecto se trata de magia.
Estoy un poco confundido, la verdad tengo una mezcla de sentimientos muy extraña con respecto a este libro. Susanna Clarke hace un excelente trabajo para hacer que uno tenga una extrema adversión por Gilbert Norrell. Mr Norrell es tan arrogante, tan egoísta, tan centrado únicamente en sus libros y no compartirlos con nadie, que me puso en un pésimo humor y eso estaba haciendo que mi lectura se hiciese poco frecuente y cada que retomaba mi lectura lo hacía con pocas ganas.
El libro está dividido en tres volúmenes: Mr Norrell, Jonathan Strange y John Uskglass. La primera parte es muy tediosa, además la magia que se describe, a mi parecer, es bastante inocente, ingenua e infantil sin ser interesante. La segunda parte, Jonathan Strange, es un poco mejor, pero creo que es mejor precisamente porque aparece Jonathan Strange con un carácter totalmente antagónico al de Norrell. Jonathan Strange es generoso, compartido, abierto y con mucho ánimo. No obstante, la magia y las circunstancias que se siguen narrando, es decir, la guerra entre el Reino Unido y otros países de Europa, son, en mi opinión, bastante sosas.
Se entrelazan diferentes historias: la de traer de vuelta la magia a Inglaterra, el aprendizage de Jonathan Strange, las interrupciones por la guerra, la aparición de un hada perversa y cómo secuestra a diferentes personajes, la independización de Jonathan Strange y su ida a Italia. Al terminar el segundo volúmen, la verdad me sentía un poco cansado de haber leído tanto. Sin embargo, el tercer volúmen revela tanto poder, nos hace ver que la parte más importante de la novela es la aparición del hada perversa, y la magia que se describe en este tercer volúmen es mucho más madura e interesante que la que venían haciendo Jonathan Strange y Gilbert Norrell con anterioridad. La manera en que puedo describir este cambio de humor en la novela es contrastándolo con The City & The City de China Miéville, donde ocurre exactamente lo contrario. En The City & The City todo va bien, el libro es interesante desde el primer capítulo y conforme avanza te va entreteniendo más y más hasta que no lo puedes soltar, pero tiene la mala fortuna de tener un final que actúa como anticlímax: es decepcionante y hace que todo lo interesante que leíste con anterioridad pierda intensidad en tu imaginación. Aquí es al revés: las primeras ochocientas páginas del libro son no tan interesantes, pero el final me pareció tan bueno que me hizo tener una opinión favorable sobre el libro.
Dicho lo anterior, debo decir que el hechizo que me pareció más cruel del libro es cuando el hada perversa infunde en Jonathan Strange sentimientos negativos que lo llenan de la más profunda tristeza. Pondré la cita a continuación, en espera de que alguien comparta mi opinión:
El libro está dividido en tres volúmenes: Mr Norrell, Jonathan Strange y John Uskglass. La primera parte es muy tediosa, además la magia que se describe, a mi parecer, es bastante inocente, ingenua e infantil sin ser interesante. La segunda parte, Jonathan Strange, es un poco mejor, pero creo que es mejor precisamente porque aparece Jonathan Strange con un carácter totalmente antagónico al de Norrell. Jonathan Strange es generoso, compartido, abierto y con mucho ánimo. No obstante, la magia y las circunstancias que se siguen narrando, es decir, la guerra entre el Reino Unido y otros países de Europa, son, en mi opinión, bastante sosas.
Se entrelazan diferentes historias: la de traer de vuelta la magia a Inglaterra, el aprendizage de Jonathan Strange, las interrupciones por la guerra, la aparición de un hada perversa y cómo secuestra a diferentes personajes, la independización de Jonathan Strange y su ida a Italia. Al terminar el segundo volúmen, la verdad me sentía un poco cansado de haber leído tanto. Sin embargo, el tercer volúmen revela tanto poder, nos hace ver que la parte más importante de la novela es la aparición del hada perversa, y la magia que se describe en este tercer volúmen es mucho más madura e interesante que la que venían haciendo Jonathan Strange y Gilbert Norrell con anterioridad. La manera en que puedo describir este cambio de humor en la novela es contrastándolo con The City & The City de China Miéville, donde ocurre exactamente lo contrario. En The City & The City todo va bien, el libro es interesante desde el primer capítulo y conforme avanza te va entreteniendo más y más hasta que no lo puedes soltar, pero tiene la mala fortuna de tener un final que actúa como anticlímax: es decepcionante y hace que todo lo interesante que leíste con anterioridad pierda intensidad en tu imaginación. Aquí es al revés: las primeras ochocientas páginas del libro son no tan interesantes, pero el final me pareció tan bueno que me hizo tener una opinión favorable sobre el libro.
Dicho lo anterior, debo decir que el hechizo que me pareció más cruel del libro es cuando el hada perversa infunde en Jonathan Strange sentimientos negativos que lo llenan de la más profunda tristeza. Pondré la cita a continuación, en espera de que alguien comparta mi opinión:
He realized for the first time how full of sadness his existence was. He was surrounded by mean-spirited men and women who hated him, and were secretly jealous of his talent. He knew now that every angry thought he had ever had was justified and that every generous thought was misplaced. His enemies were despicable and his friends were treacherous. Norrell (naturally) was worst of all, but even Arabella was weak and unworthy of his love.
"Ah!", sighed His Majesty, "So you have been betrayed too."
"Yes," said Strange, sadly.
"Yes," said Strange, sadly.
(Clarke, S. Jonathan Strange & Mr Norrell. p. 461. Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte: Bloomsbury, 2005).
Ese hechizo me llegó al corazón. Me puso pensativo y me llenó de miedo.