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martes, 5 de agosto de 2014

Hard Times

"Some persons hold," he pursued, still hesitating, "that there is a wisdom of the Head, and that there is a wisdom of the Heart. (...)". (Dickens, C. Hard Times. p. 217. Estados Unidos de América: Barnes & Noble Books, 2004).
       Como la cita anterior lo sugiere, Hard Times es un libro sobre la inteligencia emocional. No estoy muy familiarizado con qué exactamente es la inteligencia racional ni qué es la inteligencia emocional, aunque puedo suponer que la inteligencia racional tiene que ver con los conocimientos, mientras que la inteligencia emocional sobre cómo interactuar en sociedad.
       Siento que Dickens tiene un buen punto, es un tema bastante relevante no sólo en su época (acabo de buscar en Wikipedia y dice que se publicó por primera vez en 1854 - aunque ahora lo confirmé viendo la introducción de mi libro), sino también en tiempos actuales, y tal vez eso es lo más impresionante, para mí, de este libro: darme cuenta que el pensamiento humano sobre el capitalismo y las presiones que cada uno se impone por saber más y "ser exitoso en la vida", han estado presentes desde hace mucho tiempo atrás - cosa que, tal vez, no debería sorprenderme tanto.
       Hay, no obstante, una cosa que no me agrada de la manera en que el tema es presentado, y es que no me gusta que la gente exponga un sólo ejemplo de cómo las cosas, si se ignora a la inteligencia emocional, salen mal, y a partir de lo anterior concluir que la gente que se concentra en la inteligencia racional es ingenua por ser negligentes ante la inteligencia emocional. Es como exaltar a la inteligencia emocional menospreciando a la racional. Peor aún cuando es un ejemplo ficticio, cosa que tal vez debería dejar pasar dado que es precisamente una novela, no un artículo académico.
       Al respecto, lo único que puedo decir es que estoy más inclinado a pensar que uno debe ser empático con las demás personas, justo como lo dice John Green, pensar en la posibilidad de que los pensamientos de todas las personas son tan complejos y tan impredecibles como los nuestros. Definitivamente siento que John Green tiene un mejor acercamiento al tema que Charles Dickens. Me cuesta trabajo decir que recomiendo este libro. Si tienen la opción entre estudiar Matemáticas y leer este libro, yo optaría por estudiar Matemáticas. No obstante, consideren también que yo mismo habiendo dicho lo anterior leí esta novela. Gracias a Sarah Essak, amiga de la universidad, por haberme recomendado esta novela.

domingo, 24 de marzo de 2013

Great Expectations

Un libro terrible, no lo puedo creer. Es la historia de cómo un caballero verdadero, siéndolo tan honestamente, no puede ver que lo es y añora ser un caballero. Es la historia de cómo la Fortuna le presenta las oportunidades que él tanto deseaba tener y las toma. Es, también, la historia de cómo este caballero verdadero se vuelve en exactamente lo opuesto a lo que quería ser. La educación y el dinero lo han corrompido y, pensándose un caballero, no es más que una persona miserable.
       Me dolió el corazón ver cómo un alma tan buena puede volverse tan perversa. Acompañan a esta historia la vida del único caballero que sobrevivió, Joe, el que permaneció fiel a sus sentimientos y nunca se quejó de nada, pues sabía que, careciendo de todo, tenía todo lo que cualquiera desearía tener.
       También aparece una mujer, enseñada a ser perversa, y siendo así instruida se convence a sí misma de que ésa es su naturaleza. Grave error fue convencerse de eso, pues la Fortuna le paga perversamente.
       Mas la historia resultó, al final, ser tan maestra, que tanto al antes caballero, ahora miserable corrupto, como a la mujer que perversa se creía, la vida les abre los ojos al tocar el fondo del pozo de la Miseria.
       Muy maestra la escritura del libro. Muy obscuros y feos los temas que toca. No obstante, todo esto resulta en una gran novela que recomiendo a todos leer.

       "I took her hand in mine, and we went out of the ruined place; and, as the morning mists had risen long ago when I first left the forge, so, the evening mists were rising now, and in all the broad expanse of tranquil light they showed to me, I saw the shadow of no parting from her.". (Dickens, C. Great Expectations. p. 527. República Popular China: White's Books, 2010).