martes, 16 de abril de 2013

The Fountainhead

Una vez más, un libro con emociones muy  intensas. Me encantó leerlo. Muchas gracias a Iraís, por tan fina sugerencia, definitivamente fue más allá de mis expectativas.
       "I know... what you're going through at your office just now..." Roark had never spoken to him of that. "No... don't deny and... don't say anything... I know... But... it's all right... Don't be afraid... Do you remember what I said to you then... It was not the whole story... This is... Don't be afraid... It was worth it". (Rand, A. The Fountainhead. p. 176. Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte: Penguin Books, 2007).
       The Fountainhead trata sobre la genialidad del hombre. De cómo un hombre debe luchar por sus ideales, por lo que es correcto, por el progreso. Habla de cómo el pasado es obsoleto y que tenemos que abrirnos paso a la modernidad, con todo el conocimiento que ya tenemos. Me encanta también ese pensamiento, lo puse en mi comentario a Lady Chatterley's Lover, de cómo es un error pensar que las cosas eran mejores en el pasado.
       Rand nos pone ante un mundo horrible, pero que es totalmente cierto: un hombre con mentalidad genial va a encontrar a mucha gente que se le oponga, gente que no puede apreciar la maestría de sus ideales y que hará todo lo posible por impedirle el progreso en su camino. Ese hombre es Howard Roark. Pero también se encontrará con gente que sí aprecia su trabajo, que tal vez sean minoría, pero los hay, ellos son epitomizados en Dominique Francon, Gail Wynand y Austen Heller.
       Rand pone muchísima tensión en su novela poniendo circunstancias sobremanera adversas. Me sorprendió verme tantas veces realmente angustiado por ver que todo estaba saliendo mal y que probablemente todo se colapsaría y que la gente ignorante realmente se saldría con la suya. Howard Roark nunca se inmutó. La verdad me gustaría ser como Howard Roark, pero es simplemente muy difícil, me pone triste y me avergüenza decir que estoy muy lejos de poder actuar con tanta rectitud como él.
       Así como hay alguien que representa a la virtud en su más puro estado, también está alguien que representa al vicio en su lado más obscuro. Hay alguien que reperesenta a todo lo que está mal con la sociedad, todo lo corrupto, todo lo desagradable; ese personaje es Elsworth Monkton Toohey. No pude evitar hacer comparaciones y llegar a la conclusión de que Elsworth Toohey es personificado en la vida real por el señor Andrés Manuel López Obrador. El que es ambicioso de todo poder y quiere controlar al mundo y está dispuesto a destruir todo lo que se interponga en su camino con la más terrible vileza y violencia.
       La filosofía de Rand es ensalzar al razonamiento humano. Mostrar cómo el ser humano es el único capaz de las cosas más geniales en este universo. Así también en ocasiones habla sobre la felicidad y habla de cuál debe ser la postura de un hombre libre en este mundo. Una cita que me pareció particularmente precisa, que habla sobre la felicidad, es la siguiente:
       "- and she knew that even pain can be confessed, but to confess hapiness is to stand naked, delivered to the witness" (Rand, A. The Fountainhead. p. 699. Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte: Penguin Books, 2007).
       Quisiera poder explicar lo identificado que me siento con esa cita, pero creo que es mejor que uno lea el libro y entienda la pertinencia de lo que cité. Haber leído este libro me ha dado la oportunidad de darme cuenta de lo mucho que necesito mejorar como persona. Me ha dado la oportunidad de darme cuenta de varias maneras en que puedo mejorar mi actitud hacia el mundo. En estos momentos estoy muy lejano. En estos momentos soy como Peter Keating, especialmente en la siguiente cita:
       "Dominique," he said, looking at her, "you're so beautiful. You're always so... so utterly beautiful. I always want to tell you how I feel about it." (Rand, A. The Fountainhead. p. 438. Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte: Penguin Books, 2007).
       Totalmente recomiendo la lectura de este libro. Está escrito de una manera muy intensa. Muchas gracias, Iraís.

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