De China Miéville, es un libro que mi amigo Casey Blacker me recomendó, según él de literatura hipster.
Definitivamente es un libro bastante diferente a los que había leído con anterioridad, pero en ocasiones me pregunto si es que es realmente debido a la total creatividad del autor, o se debe a que en realidad he leído pocos libros de "ciencia-ficción".
En un mundo donde en vez de mar hay vías de tren infinitas. En vez de barcos, son los trenes los que navegan al mundo. Y hay monstruos que viven en el subsuelo de las vías. Sham ap Soorap viaja en el Medes comandado por la capitán Naphi cuya filosofía es cazar al gigantezco topo blanco Mocker-Jack. Me hace recuerdo de Moby Dick, en efecto.
Sham ap Soorap se encuentra con un tren destrozado en donde encuentra ciertos vestigios que le hacen recordar a su infancia y a sus padres. Es por eso que decide ayudar a Caldero y a Caldera a encontrar el tesoro que sus padres estaban buscando.
El libro está escrito, según yo, para que sea leído por niños. O eso me pareció: muy infantil. A pesar de que no disfruté mucho a este libro, creo que me agradó por ser el primero que leí que habla de cosas tan imaginativas y raras.
No estuvo mal, pero tengo cierta reticencia a recomendarlo.
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